Si estás atenta, puedes tener una impresión de cómo se encuentra tu bebé.
Como
mamá es normal que te preocupes por la salud y el bienestar de tus hijos.
Durante el embarazo, esta preocupación puede ser aún mayor, pues en la primera mitad del
embarazo no tienes manera de saber minuto a minuto cómo se encuentra tu bebé.
Sin
embargo, al menos en los últimos tres meses de embarazo, si estás atenta a los
movimientos del bebé puedes tener una impresión de cómo se encuentra.
El movimiento del bebé es
la única manera que tiene de comunicarse con el mundo exterior, es una maravillosa comunicación
entre madre e hijo. Ella puede sentir los movimientos
y pueden ser una importante
herramienta para saber que el bebé se encuentra a gusto.
Aunque el pequeño se mueve desde
las primeras semanas, por lo general hasta después de la semana 18 de embarazo
se pueden percibir algunos de estos movimientos. Lo que empieza a sentirse como una caricia,
pronto irá tomando fuerza y se sentirá con más frecuencia. Cerca del sexto mes de
embarazo, los movimientos del bebé son mucho más frecuentes: patea, golpea y se estira dentro
del vientre de su mamá.
Como cualquier otra persona, el bebé puede desarrollar cierto “horario”
de movimientos dependiendo de tu
alimentación, actividad física y hábitos de sueño.
Después de
la semana 22 es frecuente que se pueda comenzar a identificar estos “horarios” y a
partir de esta fecha es probable que puedas reconocer si tu bebé se está moviendo
de manera habitual o si existe un cambio en su patrón de movimientos.
Nadie más que
tú puede sentir los movimientos de tu bebé, y aunque durante años se recomendó contar
sus movimientos en los últimos tres meses del embarazo, se ha demostrado que aunque esta
técnica puede ser útil en algunos casos, también es posible que brinde una falsa sensación
de seguridad que impida detectar cuando un bebé se encuentra en dificultades.
Como cada bebé
tiende a tener su propio horario y puede cambiar su patrón de movimiento de un
día a otro debido a cambios de alimentación o sueño materno, los beneficios de contar
los movimientos del bebé a cierta hora del día no han demostrado ser más eficientes
que la percepción materna de que en general el bebé se está moviendo adecuadamente o
no en los embarazos de bajo riesgo.
En la actualidad la mejor manera de
conocer si un bebé tiene dificultades es mediante los estudios
de monitoreo de la frecuencia
cardiaca o el perfil biofísico realizado por ultrasonido.
Estas técnicas se aplican de rutina en
los embarazos de alto riesgo, pero en los embarazos de bajo riesgo se aplican sólo
si existe algún motivo especial o si la madre refiere una disminución de los movimientos
del bebé.
La manera que tiene tu bebé de comunicarse contigo y decirte que se
encuentra sano y contento es en base a los movimientos fetales. Puede ser a través
de una simple patada, un complejo movimiento que dure varios minutos porque cambia de posición
o porque tiene hipo.
No hay
una manera estricta de medir los movimientos de tu bebé,
pero es muy importante que prestes especial atención a ellos para que puedas detectar si
a tu juicio han disminuido en las últimas 24 horas. Si ese es el caso,
es muy importante que lo comuniques con tu médico o personal de salud.
Pasando la
semana 30 de embarazo, es raro el día en que no se percibe movimiento alguno,
lo cual puede ser un dato importante sobre cómo se encuentra tu bebé.
Al final del
embarazo, los movimientos son diferentes, ya no son tan bruscos, son menos frecuentes, pues el
bebé ha crecido y por lo tanto tiene menos espacio para moverse.
Es importante recalcar
que todos los bebés son diferentes, algunos son más activos que otros. Hay días en
que se siente mayor actividad por parte del bebé, pues al igual que cualquier otro
niño y adulto, tienen periodos de sueño y vigilia.
Aunque en la gran mayoría de las
veces la percepción de que el bebé se ha movido menos en las últimas 24
horas, no significa que tenga un problema, sólo tu médico o personal de salud puede
determinar si se requiere de un estudio auxiliar para evaluar
su salud.
Toma en cuenta
que en embarazos de menos de 24 a 28 semanas de edad, es poco probable
que puedas percibir con claridad si el bebé se está moviendo adecuadamente. Pero aún en
esta edad del embarazo es prudente que lo comentes con tu médico o personal de
salud.