La
alimentación y sus cambios durante el embarazo siempre han sido uno de los elementos que
más atención reciben por parte de la mujer embarazada, en parte porque muchos de los
síntomas del embarazo tienen que ver con modificaciones en la digestión, porque el aumento de
peso excesivo o insuficiente han sido motivo de preocupación o porque es una de las
variables que pueden afectar más al embarazo, pero que al mismo tiempo se puede corregir
fácilmente modificando la alimentación.
Nuevos estudios sobre el impacto del ayuno prolongado hacen notar que es
más importante que nunca un control adecuado de la alimentación
no solo en tipo y
calidad de alimentos sino también en que tan frecuente deben de consumirse.
Desde hace una década
las investigaciones en animales demostraron que en el embarazo avanzado si el animal no consume
alimentos por más de 12 horas aumentaba la posibilidad de nacimientos prematuros. Uno de los
mecanismos propuestos es el hecho que durante el ayuno se eleva una sustancia llamada Hormona
liberadora de corticotropina que a su vez puede inducir el trabajo de parto prematuro.
Los resultados sugirieron que el control de esta hormona está ligado al nivel de nutrientes
y que aún en periodos
cortos sin alimentos puede elevar esta hormona en el
cerebro de los animales investigados.
Con base a estas investigaciones, otros dos estudios independientes reportaron que
los patrones de alimentación de la mujer durante el embarazo y la frecuencia de los
alimentos tienen una relación importante entre el nivel de nutrición materna y la posibilidad de
nacimiento prematuro.
Tan directa es la relación que se demostró que si una embarazadas no
consume 3 comidas formales al día con dos alimentos ligeros entre comidas tiene 30% más
de posibilidades de un nacimiento prematuro comparado con las mujeres que si cumplen esta frecuencia
de alimentación.
De igual manera otros estudios han corroborado que en las embarazadas de menos
de 34 semanas de gestación los períodos de ayuno superiores a 13 horas (incluyendo la
noche) aumentan tres veces las posibilidades de un nacimiento prematuro.
En el último de
estos estudios, realizado hace una par de años se recopiló la información durante varios años
de mujeres en diferentes etapas del embarazo para establecer si los hábitos de alimentación y
el estrés crónico tienen relación con bebés con bajo peso al nacimiento o parto prematuro.
En
el estudio se encontró que 10% de las embarazadas reportan
menos de 9 horas de
ayuno (no consumo de alimento) en 24 horas, 48% entre 9 y 12 horas sobre
todo durante la noche y 42% más de 12 horas sin alimento en cada día.
Los niveles elevados de hormona liberadora de corticotropina se encontraron principalmente en las mujeres con
ayuno superior a las 12 horas.
Los resultados demuestran que la causa mas importante de elevación
de la hormona liberadora de corticotripina fue la falta de nutrientes en la madre por
períodos de ayuno prolongados, y que otros factores como el estrés y el consumo alto
de cafeína pueden aumentar aun
mas los niveles. Y en estas mujeres con niveles elevados
de esta hormona la posibilidad de un nacimiento prematuro es mucho mayor.
La posibilidad
de otras consecuencias como alteraciones en el desarrollo neurológico, peso al nacimiento etc., pueden existir
debido tanto al nacimiento prematuro como a la modificación de la nutrición del bebé en
el útero.
Durante el embarazo el médico puede hacer su mejor esfuerzo para prevenir complicaciones, pero
solo tú puedes controlar tu alimentación adecuadamente. Desde siempre se conoce que debes de
controlar la calidad y cantidad de los alimentos que consumes en beneficio de tu salud
y de tu bebé, ahora esta evidencia indica que también debes de controlar la frecuencia
de los alimentos.
La mejor recomendación es consumir solo alimentos de alto valor nutricional, sin dejar
pasar más de 9 horas de ayuno. Para ello debes de tomar en cuenta tres
comidas formales al día (desayuno, comida y cena) agregar algo ligero entre comidas como fruta
o verdura, y dejar siempre a un lado de tu cama un plato de
fruta, nueces o almendras con un vaso de leche para consumirlo durante la noche.
Este pequeño refrigerio a media noche puede ser la diferencia
entre un nacimiento prematuro y
un bebé sano……