08 de Septiembre de 2010
 
 
 
 

Cuando te enteraste que estabas embarazada, ¿cuidaste mejor tu alimentación?
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¿Cómo respira mi bebé?

Aún antes de nacer, tu bebé ya respira. Conoce cómo se lleva a cabo este fascinante proceso.

Como cualquier otro niño, el bebé dentro del útero requiere un aporte continuo de diferentes elementos, entre ellos el oxígeno. La manera por la cual el oxígeno del medio ambiente llega al bebé es un fascinante camino que nos habla del milagro de un ser humano que depende de otro durante una etapa de su vida.

El oxígeno se encuentra libremente en la atmósfera; para que éste llegue al bebé, se requiere de una serie de complejos mecanismos que podemos resumir en cinco pasos.

Primero, el oxígeno ambiental es aspirado por los músculos respiratorios maternos que mueven aire hacia los pulmones.  Este movimiento mantiene una presión de oxígeno continua sobre las paredes de los alvéolos pulmonares. Los alvéolos pulmonares son estructuras de paredes muy delgadas que se encuentran recubiertas de muchos vasos sanguíneos. .

En el segundo paso, las moléculas de oxígeno en contacto con las paredes de los alvéolos, cruzan la delgada pared que los separa de los vasos sanguíneos maternos. Durante el embarazo ocurren cambios normales que facilitan la difusión del oxígeno a través de esta membrana hacia los vasos sanguíneos maternos que recubren el alvéolo pulmonar; como la presión del oxígeno en el alvéolo es superior a la presión de oxígeno dentro de los vasos sanguíneos, el oxígeno cruza fácilmente desde los alvéolos hacia la sangre materna.

Tercer paso: Las moléculas de oxígeno que entran a la sangre materna, rápidamente son atrapadas por las moléculas de hemoglobina dentro de los glóbulos rojos maternos. La hemoglobina es una sustancia contenida en los glóbulos rojos, que atrapa moléculas de oxígeno y las libera dependiendo de la presión de oxígeno que existe alrededor del glóbulo rojo. Si la presión de oxígeno es alta, no se libera el oxígeno; si la presión es baja, el oxígeno se suelta de la hemoglobina y sale al espacio, alrededor de los glóbulos rojos.

En este tercer paso, los glóbulos rojos cargados de oxígeno, son impulsados por el torrente sanguíneo por las venas pulmonares, hacia el corazón materno y después por la aorta, desde donde se distribuye a todo el cuerpo, incluyendo los vasos que llegan a la placenta, que durante el embarazo reciben un flujo preferencial de sangre.

Una vez que los glóbulos rojos cargados de oxígeno circulan por la placenta, van circulando por vasos cada vez más pequeños hasta que llegan a vasos de sólo unos milímetros de espesor, similares a los que se encuentran en los alvéolos pulmonares maternos. Estos vasos pequeños recubren las paredes de diminutos espacios en la placenta, que separan la sangre materna de la sangre del bebé.

Cuarto paso: La placenta tiene múltiples funciones, algunas de ellas tan complejas que todavía no las comprendemos, para explicarlo de una manera muy sencilla, imaginemos estos espacios en la placenta como pequeños recipientes que reciben sangre del bebé sin oxígeno por la parte inferior y en cuyo centro se encuentran los vasos sanguíneos maternos, llenos de glóbulos rojos cargados de oxígeno y recubiertos por una delgada membrana.

Como la cantidad de oxígeno del lado del bebé es mucho menor que la cantidad en los vasos sanguíneos maternos, el oxígeno abandona los glóbulos rojos maternos y cruza fácilmente la delgada membrana para pasar hacia la sangre del bebé.

Los glóbulos rojos del bebé, con una hemoglobina especialmente diseñada para capturar oxígeno con mayor facilidad que la hemoglobina materna, lo atrapan y salen cargados del mismo por la parte superior del espacio.

Quinto Paso: La sangre del bebé llena de oxígeno sale de la placenta impulsada por el sistema circulatorio del bebé, y todos los vasos se reúnen en el cordón umbilical. El cordón umbilical sale de la placenta, cruza el espacio del líquido amniótico en el cual flota libremente el bebé, entra por el ombligo del bebé y se dirige hacia arriba para cruzar el hígado del bebé y unirse a la vena cava que recoge la circulación de la parte inferior del cuerpo del bebé.

La vena cava lleva la sangre llena de oxígeno directamente al corazón del bebé, desde donde se distribuye por todo su cuerpo.

Cada bebé que crece y se desarrolla dentro del vientre materno representa el mejor ejemplo en la naturaleza de una entrega total entre dos seres, donde uno respira por el otro, donde uno se mueve dentro del otro y en donde cada respiración de la madre es un regalo de amor y vida para el bebé.

Si estás embarazada, piensa en esto en tu próxima respiración e imagina el camino de ese oxígeno que inhalaste hasta que llegue al corazón de tu bebé.




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